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| Laritza Del CArmen |
Éxodo 3:1-3, 11
3 Moisés cuidaba las
ovejas de su suegro Jetró, que era sacerdote de Madián, y un día las llevó a
través del desierto y llegó hasta el monte de Dios, que se llama Horeb. 2 Allí
el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza.
Moisés se fijó bien y se dio cuenta de que la zarza ardía con el fuego, pero no
se consumía.3 Entonces
pensó: « ¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver por qué no se consume la zarza.»
11 Entonces Moisés le dijo a Dios:
—
¿Y
quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los
israelitas?
A menudo los jóvenes, al igual que Moisés, sienten
curiosidad de saber que está pasando, pero cuando saben a lo que Dios los
llama, ponen excusas para no hacer lo que les corresponde.
Igual que Moisés que cuando vio la zarza sintió curiosidad,
pero cuando Dios le habló puso excusas tras excusas. Pero Dios ya tenía
preparado como respondería a cada una de ellas.
Joven cuando sientas la satisfacción de hacer la
voluntad de Dios y de cumplir con lo que Él te llamó a hacer vas a dejar de
poner excusas
Es hora de dejar las excusas y aceptar el llamado de
Dios para tu vida
Dios les bendiga

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