12 noviembre 2014
Swazilandia__ De Entrada
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu
Santo sean con todos vosotros. Amén.
Tras excusas
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| Laritza Del CArmen |
Éxodo 3:1-3, 11
3 Moisés cuidaba las
ovejas de su suegro Jetró, que era sacerdote de Madián, y un día las llevó a
través del desierto y llegó hasta el monte de Dios, que se llama Horeb. 2 Allí
el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza.
Moisés se fijó bien y se dio cuenta de que la zarza ardía con el fuego, pero no
se consumía.3 Entonces
pensó: « ¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver por qué no se consume la zarza.»
11 Entonces Moisés le dijo a Dios:
—
¿Y
quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los
israelitas?
A menudo los jóvenes, al igual que Moisés, sienten
curiosidad de saber que está pasando, pero cuando saben a lo que Dios los
llama, ponen excusas para no hacer lo que les corresponde.
Igual que Moisés que cuando vio la zarza sintió curiosidad,
pero cuando Dios le habló puso excusas tras excusas. Pero Dios ya tenía
preparado como respondería a cada una de ellas.
Joven cuando sientas la satisfacción de hacer la
voluntad de Dios y de cumplir con lo que Él te llamó a hacer vas a dejar de
poner excusas
Es hora de dejar las excusas y aceptar el llamado de
Dios para tu vida
Dios les bendiga
Misionero: ¿Turista? O ¿Embajador del Señor?
Lo primero que quiero compartir antes de contarles, como va todo es,
que es ser misionero (si es queremos usar este concepto de manera bíblica). Según
conceptos personales que he escuchado, un misionero es la persona que va a un
lugar remoto a compartir las buenas nuevas de salvación, otros dicen que es esa
persona que va ayudar a los más necesitados (cosas materiales, servicios,
habilidades etc.) otros también pueden decir que es solo un visitante o viajero
“cristiano” que le gusta experimentar en culturas diferentes y conocer personas
de otros lugares. La verdad es que todas estas definiciones vienen de que cada
una de estas personas dice serlo y es por eso, que el que le recibe, dice:
“como me gustaría a mí también, ir a otro lugares y conocer nuevas personas,
con culturas diferentes”, pues déjeme decirle algo, usted no sabe lo que dice
hasta que lo vive.
En lo que va de este mes de octubre, he vivido más experiencias que en
6 meses de vida, las cosas que he experimentado son un ejemplo de que ser un “turista”
No es fácil, para comenzar déjenme decirles que cuando llegamos al aeropuerto,
muy tranquilos y calmados, 3 horas antes para registrarnos y todo, puf! El
corre. Si queríamos llegar ese mismo día a panamá (el vuelo tenía dos escalas
una en Panamá y otra en Brasil antes de llegar a Sudáfrica) teníamos que tomar
el vuelo anterior, que se iba en 15min, a correr para ver si llegábamos a
tiempo, chequeos de pasaportes, de maletas todos, con los pantalones agarrados
para que no se me caigan y con la correa en la mano nos dicen (al equipo) que
el vuelo ya se fue, como si nada hubiese pasado de vuelta a la salida pensando
en alojamiento y en que íbamos a pasar el tiempo mientras esperábamos…de
repente que se retraso el vuelo para esperarnos, a correr de nuevo, chequeos de
maletas, pasaportes, con el pantalón en una mano y la correa y los tenis en
otro con una mochila pesada, mientras corría me dice una mujer: “es que ustedes
llegaron muy tarde, que esperaban”, yo solo la mire y seguí, entramos al avión,
y ese fue el comienzo, solo dimos gracias a Dios por todo.
Luego llegamos al aeropuerto en Sudáfrica y se pierde el equipaje de
Laritza (una de las mujeres del equipo), como si no tuvimos suficiente con una
corrida en el aeropuerto y un viaje de más de 16 horas. Seguimos hacia nuestro destino final (Suazilandia) por
tierra, el pastor que encargado nos fue a buscar en su vehículo, 5 horas más y
casi descansamos. Llegamos a la frontera a las 12 de la media noche y nos dicen
que necesitamos visa, que no podemos entrar sin visas, de vuelta a Sudáfrica,
si saber donde dormir, pasamos la noche rodando. El pastor que nos fue a
buscar, nos llevo a unas instalaciones de un seminario, en Sudáfrica, en el
cual pasamos varios días, pues a donde fuimos a buscar la visa, era muy tarde
para conseguir la visa, dos días después conseguimos la visa, por solo tres
meses, después de un día completo de diligencias y muchas vueltas, hicimos
maletas y de vuelta a la carretera para ir a Suazilandia. Estábamos muy
contentos de que ya vamos a llegar a nuestro destino final, pero, todavía
quedaba algo por experimentar, una goma se pincho y daño, así es, en medio de
la noche estaba nosotros en un país desconocido, cuando yo voy a cambiar la
goma, el pastor de dice que le faltan las herramientas para cambiarla, yo solo
reí. Pues nada a pedir ayuda en la carretera a ver si alguien se para. Pero gracias
a Dios después de varios minutos, se paró un señor, y nos ayudo con todo, no
sin antes haberse parado otro, pero no para ayudar sino para vender sus
servicios. Después todo fue normal y entramos al país, llegamos a las
instalaciones que serian nuestras casas por el mes corriente y parte del
siguiente.
Aunque he sido muy detallista con mi experiencia, específicamente las
más difíciles, mi enfoque no es dar a entender que ser misionero es pasar por
este tipo de situaciones, no, no es mi punto, no es dar pena a mi gente en
Dominicana, Amigos en otras partes del mundo, de lo duro que es, y si es duro,
pero hay algo más que solo experiencias.
Cuando llegamos al Emmanuel Wesleyan Bible College, que es el nombre
de las instalaciones en la cual nos alojamos, casi inmediatamente conocimos a
su director, Randall Cheney, el cual nos dio la bienvenida y nos brindo su
ayuda.
El también era profesor, y ensenaba métodos de cómo predicar, en una
de sus clases, nos conto acerca de cómo Dios lo llamo y que ser obediente al
llamado es lo más importante, luego de eso, quería hablar más con él y escuchar
algunos consejos que podrían serme útiles, algo que me dijo cambio mi forma de
verme así mismo como misionero.
El dijo ”Que los demás ministerios tienen tareas más especificas y no
incluyen cambios en tu manera de vivir, pero que ser misionero era cambiar tu
manera de vivir y mostrarle a todos los que viven alrededor, de que tú estabas
dispuesto a comer algo a lo que no estás acostumbrado por amor del Señor, a
cambiar tu cultura para que otros puedan creer en Cristo, porque el simple
hecho de vivir con ellos, los retaría a cambiar, tanto a creyentes como a los
que no lo son”
Fue el momento que me hizo reflexionar acerca de cómo verme, y me dije
ya no eres una persona con una tarea que cumplir en un tiempo limitado, eres un
embajador del Señor, eres un representante del Reino de los Cielos, que está
dispuesto a vivir y a sufrir para que su reino sea establecido, que mi
presencia aquí, causa sorpresa pero a la vez anima, porque saben que hay un
Dios todopoderoso que piensa en su nación, que envía 4 jóvenes desde una isla
lejana llamada Republica Dominicana, para decirles que los ama y que piensa en
ellos.
Y si en algún punto los obreros del Señor somos misionero nuestra misión
es ser representante del Reino de los Cielos con el fin de cumplir la gran
comisión en todo el mundo, dispuesto a todo por la causa del Señor. Y que
nuestras aflicciones sean siempre con el fin de que la gloria de Dios se
refleje que cada vez más en todos los habitantes de la tierra.
1 Corintios 9:19-27
19 Por lo cual,
siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20 Me he hecho a
los judíos como judío, para gan ar a los judíos; a los que están sujetos a la
ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los
que están sujetos a la ley; 21 a los que están
sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo
la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22 Me he hecho
débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo,
para que de todos modos salve a algunos. 23 Y esto hago por
causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. 24 ¿No sabéis que
los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva
el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25 Todo aquel que
lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona
corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Así que, yo de
esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien
golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en
servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser
eliminado.
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